La noticia cayó como una guillotina sobre la mañana británica: el Príncipe Andrés, ex Duque de York, fue arrestado por la policía en Londres. El hecho, que coincide con su cumpleaños número 66, representa el capítulo más oscuro en la historia de la Casa Windsor en las últimas décadas. Para quien alguna vez fue el "hijo mimado" de Isabel II y el octavo en la línea de sucesión al trono, el peso de su pasado —vinculado a la red de trata de Jeffrey Epstein— finalmente quebró los muros de protección de palacio.