La decisión surge como respuesta a lo que califican como un “empobrecimiento sistemático” y un “ajuste disciplinatorio”. Según manifestaron los delegados en las asambleas, la situación financiera de las familias es crítica debido a que los salarios no logran cubrir la canasta básica, situación agravada por el reciente incremento de aportes a la Caja de Jubilaciones y la amenaza de nuevos recortes en los adicionales por horas extras.
“No somos vagos, queremos vivir sin la angustia de no llegar a fin de mes”, reza uno de los fragmentos más crudos del documento difundido por los empleados, donde también se critica la postergación de la paritaria sectorial.