Este 22 de septiembre se cumplen 58 años de la inauguración de la pista pavimentada de El Espinillar, una obra que marcó un antes y un después en la historia de la aviación y la conectividad de Concordia.
La pista fue inaugurada oficialmente el 22 de septiembre de 1968, pero la historia del predio había comenzado algunos años antes, cuando la ciudad debió buscar una alternativa terrestre tras la suspensión del servicio de hidroaviones que comunicaba Concordia con Buenos Aires.
Cuando los aviones llegaban por el río Uruguay
Antes de contar con una pista terrestre consolidada, Concordia vivió una particular etapa de su historia aeronáutica: los hidroaviones utilizaban las aguas del río Uruguay para conectar la ciudad con Buenos Aires.
El final de aquel servicio generó la necesidad de encontrar rápidamente una alternativa.
La respuesta fue construir una pista en un campo de la zona norte conocido como El Espinillar.
La primera pista fue inaugurada el 26 de agosto de 1962. Era de ripio y tenía aproximadamente 1.700 metros de longitud por 30 metros de ancho.
La obra fue realizada en pocos meses y contó con el impulso de distintos sectores de la comunidad concordiense, entre ellos la Cámara Junior, además de vecinos e instituciones.
El salto hacia una pista pavimentada
Aquella solución inicial permitió mantener la actividad aérea, pero el objetivo era avanzar hacia una infraestructura permanente que pudiera sostener vuelos comerciales.
En diciembre de 1964 se conformó la Comisión Ejecutiva Pro Pavimentación Pista El Espinillar, según la reconstrucción histórica citada en la documentación que dio origen a esta nota.
El proyecto reunió aportes y participación de organismos nacionales, provinciales y municipales, además de instituciones y empresas privadas.
Finalmente, el 22 de septiembre de 1968 quedó inaugurada la pista pavimentada de El Espinillar.
El acto contó con la presencia del entonces presidente de facto Juan Carlos Onganía, en uno de los acontecimientos que marcaron aquella etapa de la infraestructura local.
Con el paso del tiempo, por El Espinillar operarían vuelos regulares y el aeropuerto se convertiría en una pieza importante para la conectividad de Concordia y la región.
De El Espinillar al Comodoro Pierrestegui
Años después, el aeropuerto adoptaría el nombre de Comodoro Juan José Pierrestegui, en homenaje al aviador nacido en Concordia.
Así, en pocas décadas, la ciudad pasó de recibir hidroaviones sobre el río Uruguay a contar con una pista terrestre de ripio y, posteriormente, con una pista pavimentada.
La historia volvió a sumar un capítulo importante en 2025, cuando fueron inauguradas las obras de ampliación y modernización del Aeropuerto Comodoro Pierrestegui.
La intervención demandó una inversión superior a 40 millones de dólares, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), según informó oficialmente el Gobierno de Entre Ríos. Entre los trabajos realizados se incluyeron la ampliación de la pista de 1.600 a 2.000 metros, una nueva terminal de pasajeros de casi 2.000 metros cuadrados y una nueva torre de control.
A 58 años de aquella inauguración de 1968, la historia de El Espinillar permite recordar una transformación que comenzó por una necesidad concreta de Concordia y terminó convirtiéndose en parte de la identidad y la infraestructura estratégica de la ciudad.