Tras tomar conocimiento del hecho, un móvil de la Comisaría Séptima, a cargo del segundo jefe Guillermo Almirón, inició una persecución a pie por una zona de montes, logrando la aprehensión de los tres involucrados.
Durante la huida, los sospechosos se descartaron del arma utilizada, tratándose de un revólver calibre .22 largo con diez proyectiles en su almacén cargador. El arma había sido ocultada en el interior de una casilla abandonada, ubicada en calle Los Jilgueros y Los Gorriones, a unos 200 metros del lugar del hecho, lugar que sería utilizado como “aguantadero”.
Además, en el procedimiento se demoró a otros dos hombres de 20 y 24 años, quienes se encontraban en la zona.
En el lugar trabajó personal de Policía Científica, que llevó adelante las pericias correspondientes y las tareas de rigor.
Por disposición del fiscal José Arias, se procedió a la detención del joven de 17 años y del de 22, mientras que los demás quedaron supeditados a la causa.
De acuerdo a lo manifestado por vecinos del barrio, la casilla donde se halló el arma sería utilizada como aguantadero y presunto punto de venta de estupefacientes, encontrándose deshabitada. Posteriormente, y con la colaboración de vecinos de la zona, se procedió al desarme de la precaria estructura.