No ha sido un estreno sencillo el de Colapinto con Alpine. El joven piloto argentino afrontó su llegada en circunstancias poco favorables: un monoplaza con limitaciones evidentes –el A525– y una experiencia todavía reducida en la categoría, limitada a ocho fines de semana con Williams. Su debut, además, se produjo con la temporada ya en marcha, a partir de Imola, en sustitución de Jack Doohan, lo que añadió un grado extra de complejidad a su adaptación.
A partir de ahí, el desafío era doble. No sólo debía aclimatarse a los procedimientos de Alpine, sino hacerlo sin la base que ofrece una pretemporada completa como piloto titular. Ese contexto suele marcar diferencias. En su caso, se tradujo en un inicio irregular, condicionado tanto por el rendimiento del coche como por la lógica falta de rodaje.