Hace 41 años, Buenos Aires fue escenario de uno de los fenómenos meteorológicos más impactantes de su historia reciente. El 31 de mayo de 1985 comenzó una tormenta que pasaría a ser recordada como “La lluvia del siglo”.
Durante más de un día completo, las precipitaciones no dieron tregua y provocaron inundaciones de una magnitud pocas veces vista en la Capital Federal y gran parte del Área Metropolitana.
Las calles se transformaron en verdaderos ríos. Autos flotando, colectivos detenidos, viviendas anegadas y miles de personas evacuadas formaron parte de una postal que marcó a toda una generación.
Las imágenes de vecinos siendo rescatados en botes improvisados recorrieron el país y reflejaron la gravedad de una situación que sorprendió incluso a los organismos de emergencia.
En numerosos barrios el agua ingresó a viviendas, comercios y edificios públicos, generando importantes pérdidas materiales y dejando al descubierto la vulnerabilidad de la infraestructura urbana frente a eventos climáticos extremos.
Con el paso de los años, "La lluvia del siglo" quedó registrada como uno de los temporales más recordados de la historia argentina, tanto por la intensidad de las precipitaciones como por el impacto social que provocó.
Cuatro décadas después, aquel episodio continúa siendo una referencia obligada cada vez que fuertes tormentas afectan a Buenos Aires y otras grandes ciudades del país.
Para muchos argentinos, las imágenes de calles convertidas en canales y vehículos arrastrados por el agua siguen siendo un recuerdo imborrable de uno de los eventos climáticos más extraordinarios del siglo pasado.