En un escenario de profunda incertidumbre energética global, marcado por el conflicto bélico en Medio Oriente y la reconfiguración de los mercados internacionales, la industria del Gas Licuado de Petróleo (GLP), que se almacena en garrafas, ha puesto su mirada sobre la Argentina.
Durante el 39° Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo (Aiglp), realizado recientemente en Buenos Aires, referentes del sector coincidieron en que el país se encuentra en una posición estratégica para transformarse en un proveedor clave de este recurso, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta.
El contexto internacional presenta desafíos críticos para el abastecimiento. Actualmente, cerca de 3.000 millones de personas en todo el mundo dependen de las garrafas para cocinar y calefaccionarse. Sin embargo, las tensiones geopolíticas han obstaculizado el comercio: aproximadamente el 30% del GLP global no logra salir del Estrecho de Ormuz debido al avance de la guerra. Esta situación ha generado una creciente preocupación, especialmente en Asia, y ha impactado de forma directa en los precios: el barril de petróleo superó los 100 dólares, mientras que el valor del GLP registró incrementos que oscilan entre el 30% y el 100% en diversos mercados internacionales.
Vaca Muerta como eje de la seguridad energética
Ante la necesidad de diversificar las fuentes de suministro, la Argentina surge como un destino prioritario para las inversiones. Fabricio Duarte, director ejecutivo de la Aiglp, señaló durante el encuentro que la seguridad energética se ha convertido en una prioridad global que exige canastas energéticas diversificadas. “Hoy todos quieren saber qué va a pasar con Argentina, con Vaca Muerta”, afirmó Duarte, destacando que no bastará con una sola fuente de energía para satisfacer la demanda mundial, citando el caso de India como un país altamente dependiente del suministro de Medio Oriente que hoy enfrenta severas limitaciones.