Luiz Inácio Lula da Silva volvió a imponerse en las urnas y fue reelegido presidente de Brasil, en una elección que mantuvo en vilo al país y que terminó con una ajustada diferencia frente al senador Flávio Bolsonaro.
De acuerdo con los resultados de la Justicia Electoral brasileña, Lula obtuvo aproximadamente el 51,8% de los votos, frente al 48,2% de Bolsonaro, alcanzando una ventaja de más de cuatro millones de sufragios.
El resultado le permitirá al dirigente del Partido de los Trabajadores encarar un cuarto mandato presidencial, un hecho sin precedentes en su trayectoria política.
Una remontada después de la primera vuelta
La elección tuvo un elemento particular: Lula había quedado detrás de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta y logró revertir el resultado durante el balotaje.
El mandatario consiguió movilizar a millones de electores adicionales entre una instancia y otra. Según los datos difundidos tras los comicios, Lula terminó superando los 64 millones de votos, mientras que Bolsonaro quedó cerca de los 60 millones.
La participación de quienes no habían concurrido a votar durante la primera ronda fue considerada uno de los factores determinantes de la remontada.
Lula celebró la victoria
Luego de confirmarse la tendencia irreversible, Lula celebró junto con sus seguidores y prometió gobernar para todos los brasileños, en un país que volvió a quedar electoralmente dividido prácticamente en mitades.
El presidente reelegido también señaló que buscará defender la democracia y la soberanía de Brasil durante su próximo período de gobierno.
Lula, que este martes cumple 81 años, comenzará así un nuevo período después de haber gobernado Brasil entre 2003 y 2010 y regresar a la Presidencia en 2023.
Flávio Bolsonaro cuestionó el resultado
La elección, sin embargo, no terminó con el reconocimiento de ambos candidatos.
Flávio Bolsonaro anunció que pretende cuestionar el resultado ante la Justicia Electoral y reclamó la anulación de los comicios.
Su planteo se concentra, entre otros puntos, en la decisión judicial que extendió durante dos horas el horario de votación debido a dificultades de transporte y condiciones climáticas registradas durante la jornada.
Hasta el momento no se presentaron evidencias que demuestren que esa decisión haya alterado el resultado electoral. La Justicia Electoral declaró ganador a Lula y el proceso formal continúa hacia la certificación definitiva.
Un Brasil dividido
El resultado dejó nuevamente expuesta la fuerte polarización política brasileña.
Lula obtuvo algo más de la mitad de los votos, mientras que Bolsonaro concentró prácticamente el restante 48%.
Además, el mandatario deberá gobernar con un Congreso en el que las fuerzas conservadoras y vinculadas al bolsonarismo mantienen una presencia importante, algo que podría condicionar parte de su agenda legislativa.
Entre los desafíos que enfrentará el próximo gobierno aparecen la situación fiscal, el crecimiento económico, el costo de vida, la seguridad y la necesidad de construir acuerdos políticos.
El impacto regional
La victoria de Lula también tendrá repercusiones fuera de las fronteras brasileñas.
Brasil es una de las principales economías latinoamericanas y un actor central dentro del Mercosur, por lo que la continuidad del actual presidente será seguida especialmente desde Argentina y el resto de los países de la región.
Con este triunfo, Lula consigue uno de los mayores hitos de su carrera política: volver a ganar una elección presidencial, remontar una primera vuelta adversa y asegurarse un cuarto período al frente del país más poblado de América Latina.