El sistema universitario público argentino ingresa en una semana de parálisis absoluta. Tras semanas de advertencias y negociaciones truncas, los gremios que nuclean a docentes y no docentes ratificaron un plan de lucha que suspenderá el dictado de clases y toda actividad administrativa durante cinco jornadas consecutivas en las 60 universidades nacionales del país.
La medida, que afecta directamente a las facultades de la UNER, responde a lo que los sindicatos califican como una "crisis financiera terminal" del sector educativo superior.