Su vínculo con el básquet comenzó prácticamente desde la cuna: “Toda esta locura del básquet surge desde muy chico, ya desde los 3 años que estoy en Estudiantes practicando”, cuenta. La relación familiar con la institución también tuvo su peso, ya que su abuelo fue presidente del club, algo que lo llevó a pasar gran parte de su infancia dentro de las instalaciones. Aunque también practicó fútbol, la elección por el básquet llegó de manera natural: “Cuando me tocó decidir a qué deporte le quería dedicar más el tiempo no me costó para nada inclinarme por el básquet. Quizá un poco por la euforia que se vivía en el momento de Estudiantes en Liga Nacional y también por gusto propio ni hablar”.